UNA HISTORIA POCO CONTADA
EXPERIENCIA PREMIADA POR EL MUNICIPIO DE SINCELEJO
PROLOGO
El
narrador y poeta estadounidense William Faulkner sentenció en alguna ocasión: “No puedes nadar a nuevos horizontes hasta
que pierdes de vista la costa”. Y es que “aventurarse” para permitirle a un grupo de adolescentes de una
escuela pública vivenciar en carne propia la historia, el misterio y la cultura
que ocultan nuestros lugares y monumentos históricos, testigos vivos de nuestra
identidad, no es para todos: debemos reconocer que nos cuesta arriesgar, más,
dadas la responsabilidades y riesgos que se derivan de estas actividades de
campo. No obstante, aún encontramos maestros que nos permiten pensar que no
todo es imposible, maestros intrépidos que se atreven con tal de permitir que el aprendizaje sea más
significativo y adquiera una trascendencia mayor a la que se obtiene a partir
de una clase con pizarrón y marcador: eso es algo de admirar y de aplaudir en
el profesor Ángel Sierra Palencia.
Es
precisamente a partir de una de estas “excursiones”
que se gestaron las siguientes páginas, en las cuales podremos leer, sentir
y vivenciar el sinnúmero de emociones que se generaron en unos adolescentes,
cuando en compañía de amigos, emprendieron un nuevo camino hacia el
conocimiento y el aprendizaje experiencial. Son esas vivencias y los recuerdos
que de ella se generan, parte fundamental de lo que la escuela le aportará a
ellos en su formación integral, pues de la escuela, parafraseando a un amigo, “Lo más importante que nos queda son las
amistades, los gratos recuerdos y algunos aprendizajes”.
Ahora
bien, es mi deber resaltar que en las sucesivas líneas no solo podrán
conectarse con el sentir de un educando que emprende su primera excursión,
también van a poder adentrarse en la visión antropológica, histórica, cultural,
económica y política que ellos se formaron en el recorrido por la bella y
valerosa Cartagena de Indias, muestra esto, del aprendizaje alternativo adquirido en esta travesía. Conocer estas
perspectivas que los estudiantes se hacen de este tipo de experiencias resulta
motivador y alentador, pues quien lea estas crónicas
de viaje, comprenderá lo que significa dejar huellas indelebles en la
construcción de conocimientos y aprendizajes significativos que de paso
involucran también al maestro.
Los
invito entonces a que por medio del trabajo del orientador Ángel sierra conozcan otra versión de las historias de
nuestro país , historias que nacen de las ya remotas excursiones escolares, que
ponen de manifiesto la necesidad que el hombre tiene de interactuar con su
entorno y hacer lecturas diversas de los acontecimientos históricos que cuales
permiten engrandecer el sentido de nuestra cultura en una sociedad cada día más
carente de valores y principios identitarios.
LEONEL VILORIA RODRÍGUEZ
DOCENTE
UNA HISTORIA POCO
CONTADA
Ángel Sierra Palencia
Nadie habla mal de los héroes,
menos de quien sacrificando su vida y su buen apellido, logró realizar toda una
proeza de separar de España a cinco naciones latinoamericanas que hoy día gozan
de un nombre como país. Sobraría entonces mencionar su nombre, más aun, cuando
una pintura muy conocida y creada por el artista sucreño, Ramiro Blanco, busco
retratar a una familia de descendencia africana y a su lado al más mencionado
de los héroes latinoamericanos, quien posa con una paloma en la mano, símbolo
de la paz y la libertad que trajo a nuestras tierras y a nuestra gente. ¡Qué tan beneplacita obra!, pero que gran
error histórico. Dicha obra de arte está expuesta en una biblioteca de
Sincelejo a continuación (Blanco, 2002)
Gracias a las actividades
pedagógicas planeadas desde la escuela, nos encontramos con una serie de datos
que permiten replantear lo que taxativamente nos ha mostrado la historia de la
independencia de nuestro país y de la libertad que se logró a través de ella. Lo
que trataremos esta basados en algunas
inquietudes planteadas por estudiantes durante la salida de campo a Cartagena,
en las crónicas realizadas, en documentos leídos, en entrevistas, guías etc.,
que nos permitieron escuchar expresiones como: “a Cartagena todo le llega
tarde”, “cuál libertad para negros” y la preguntas, de mayor impacto, realizada
por una estudiante: “Si en Cartagena la mayoría de la población es negra ¿Por
qué en la base naval todos son blancos?” Ese interrogante, que incomodó a una teniente
de la armada, mientras nos explicaba cómo era la defensa marítima del país;
generó grandes cuestionamientos en el grupo de educandos. Todas estas dudas se
convirtieron en una motivación para una investigación que comenzó sin intensión
alguna, pero que abrió la posibilidad de participar en un foro del
bicentenario.
Es así como dicha Investigación
se propuso como reto el comprender la evolución histórica de las negritudes en
nuestro país, especialmente en la costa atlántica, la cual será estudiada en cuatro
momentos que se esbozan a continuación:
La
Cartagena como puerto negrero. En los afanes de seguir con la explotación
aurífera de las nuevas tierras descubiertas por España, se acude a la mano de
obra esclava dándole a Cartagena un protagonismo esencial para las aspiraciones
de España y de algunos europeos. Recordemos que para los años mil seiscientos
convirtieron a esta cuidad en uno de los principales puertos negreros del
caribe, donde arribaron millares de esclavos, según
Incluso la iglesia también formó
parte activa contribuyendo de manera directa a la permanencia y sostenimiento
del sistema esclavista, según (Navarrete, 2005) “apoyaban solo el matrimonio entre esclavos
porque esto permitían que fueran más productivos y con menos posibilidades de
hacer peligrar el orden social y económico colonial”. Cabe anotar que
existían dos tipos de esclavos: los de contrabando y los esclavos legalizados
por la corona española, cuya distinción era que gravada en su piel, estaba la
estampa o la marquilla de la corona; como si de compra de semovientes o ganado,
como vemos en nuestro presente en las fincas ganaderas. Este tipo de esclavo legal entraba a
competir entre los precios de comercialización y mercadeo, pero también en la
escala social estaban por fuera de la clasificación, un argumento que corrobora
esta premisa expresa:
“Las
diferencias raciales desempeñaban un papel fundamental en la estructura de la
sociedad colonial. El color de la piel, además de la riqueza, era determinante
a la hora de definir el lugar que cada persona o colectividad ocupaba en la
escala social… Los negros o esclavos ocupaban el lugar más ínfimo en la escala
social. (Ramos, 2010, págs. 123-126)
Estos hechos históricos son
plenamente conocidos por los escribientes y los lectores de la historia. La
sociedad vivía bajo este estilo en el virreinato de la nueva granada y durante
los dos siglos siguientes continuó bajo esas mismas condiciones.
Un segundo momento son las
negritudes en la independencia. Lo que
realmente causa asombro es como la historia, que nos enseñan siempre hablan
bien de nuestros héroes, nos lo muestran
como si fueran de otro mundo, se olvidan de sus imperfecciones y de sus
intereses. Lo que pretendemos dilucidar
no es un evento que busca reconfigurar la historia, sino mostrar otros
elementos que nos lleve a reflexionar sobre ella. Uno de esos elementos es el
rol de las negritudes en los tiempos de emancipación. Aunque
algunos historiadores afirman que los esclavos no participaron del proceso de
independencia, en Cartagena fue todo lo contrario, ellos participaron de manera
activa en los ejércitos libertadores bajo la promesa que al terminar la guerra
serian libres. Ello, dado que se pensaba que el llamado libertador de naciones
le devolvería la dignidad y el más básico de los derechos fundamentales de todo
ser humano después de la vida, estamos hablando de la libertad, sin embargo,
esa nunca llegó. Una evidencia de esto es lo que afirma (Vaquero, 2011) “Los negros siguieron siendo esclavos
mientras que los criollos vieron acrecentar sus riqueza por medio de las
tierras”, entendiendo lógicamente que la explotación de esa tierra
estaba bajo el sometimiento del esclavo. Lo que hubo entonces fue un
incumplimiento a todas esas promesas hechas, todo esto mostró que nuestro
héroe, su forma de gobernar y su falta de decisión respecto a la esclavitud
hiciera que, Cartagena de indias, según (Victoria, 2010) “Rechazara
la presencia del libertador en la ciudad amurallada”.
A todo esto le sumamos lo
que dice la constitución de Cúcuta (Congreso de la republica, 1821) “serán libres
aquellos hijos de esclavas que nazcan
desde el día de la publicación de
esta ley en las capitales de provincia y como tales se inscribirán sus
nombres en los registros cívico de las municipalidades y en los libros
parroquiales”
Esta trajo como único beneficio para la casta negra o de color la
libertad de partos que consistía en que a partir de la fecha los nacidos de
esclavos alcanzarían su libertad una vez cumplieran los 18 años. Bajo esta notable
evidencia concluimos que el negro no gozó de libertad sino hasta treinta años
después de habernos separado de España.
Ahora bien, también existen otras
fuentes en las cuales se afirma:
Muchos podrían ser los pretextos
para incumplir una promesa, no solo militar, sino también política,
especialmente de quien sería elegido como presidente de la gran Colombia bajo
la expectativa de esperar grandes cambios, que por lo visto solo fueron
políticos, porque el sistema económico colonial prácticamente seria el mismo
que utilizaban los dirigentes de nuestra antigua madre patria. En este orden de
ideas y entendiendo que la historia es una ciencia especulativa, nos atrevemos
a afirmar que esos cambios probablemente no llegaron porque no se podría romper
la estructura agrícola de las haciendas, las cuales estaban concebidas desde una
mano de obra gratuita. Otra posibilidad es que el congreso, quien creo la
constitución política de 1821, argumentó la imposibilidad de la libertad
absoluta debido a que según (Ramos, 2010) ,
“se
tenía que indemnizar a los amos por su
valor perdido”. Esto evidenció la falta de voluntad política, no solo
del congreso, sino del héroe latinoamericano en relación con el fin de la
esclavitud. También es posible creer como afirma (Korbel, 2011) “que
las castas inferiores se sumaban gustosamente a las tropas del rey, convencidos
que el enemigo eran los grandes terratenientes, blancos y criollos”, lo
que de alguna manera seria utilizado como pretexto moral para negar el derecho
de la libertad a todos. Cabe decir, de igual forma, que nuestro libertador
también fue hacendado y existe entonces la posibilidad de que no realizó
cambios para seguir guardando los intereses surgidos de la mano de obra
esclava. O, menos razonable, pero no por eso imposible, quizás todavía se
guardaba la creencia religiosa de que los negros no cumplen con el requisito
platónico de ser considerados como seres humanos y que por lo tanto debían
seguir siendo el soporte de la economía.
Muchas podrían ser las conjeturas que sobre la época permiten comprender
el por qué en ese periodo de emancipación, los privilegios de libertad eran
para una parte de la sociedad y no para todo los seres.“El
libertador insiste en la solución que se le debe dar al asunto de la
esclavitud, dejando de un lado el idioma florido del libertador, recortamos el
prefacio, citando solamente la transcendental conclusión… Yo abandono a nuestra
soberana decisión la reforma o la revocación de todos mis estatutos y decretos,
pero yo imploro la confirmación de la libertad absoluta de los esclavos, como
imploraría mi vida y la vida de la republica (Korbel, 2011, pág. 229)
Muchos podrían ser los pretextos
para incumplir una promesa, no solo militar, sino también política,
especialmente de quien sería elegido como presidente de la gran Colombia bajo
la expectativa de esperar grandes cambios, que por lo visto solo fueron
políticos, porque el sistema económico colonial prácticamente seria el mismo
que utilizaban los dirigentes de nuestra antigua madre patria. En este orden de
ideas y entendiendo que la historia es una ciencia especulativa, nos atrevemos
a afirmar que esos cambios probablemente no llegaron porque no se podría romper
la estructura agrícola de las haciendas, las cuales estaban concebidas desde una
mano de obra gratuita. Otra posibilidad es que el congreso, quien creo la
constitución política de 1821, argumentó la imposibilidad de la libertad
absoluta debido a que según (Ramos, 2010) ,
“se
tenía que indemnizar a los amos por su
valor perdido”. Esto evidenció la falta de voluntad política, no solo
del congreso, sino del héroe latinoamericano en relación con el fin de la
esclavitud. También es posible creer como afirma (Korbel, 2011) “que
las castas inferiores se sumaban gustosamente a las tropas del rey, convencidos
que el enemigo eran los grandes terratenientes, blancos y criollos”, lo
que de alguna manera seria utilizado como pretexto moral para negar el derecho
de la libertad a todos. Cabe decir, de igual forma, que nuestro libertador
también fue hacendado y existe entonces la posibilidad de que no realizó
cambios para seguir guardando los intereses surgidos de la mano de obra
esclava. O, menos razonable, pero no por eso imposible, quizás todavía se
guardaba la creencia religiosa de que los negros no cumplen con el requisito
platónico de ser considerados como seres humanos y que por lo tanto debían
seguir siendo el soporte de la economía.
Muchas podrían ser las conjeturas que sobre la época permiten comprender
el por qué en ese periodo de emancipación, los privilegios de libertad eran
para una parte de la sociedad y no para todo los seres.

Pese
a las nuevas reformas en los tiempos de autonomía, ya había bajado el flujo y
comercio de esclavos entre África y Cartagena, y también por ley se ordenaría la libertad de vientres: solo
serían libres aquellos hijos de esclavos que nacieran a partir de la promulgación
de la constitución de 1821. Aunque fue un pequeño adelanto social, la naciente
patria grande todavía continuaba con la compraventa de esclavos, actividad que
se dio a lo largo y ancho de todo el territorio. Como soporte a esta afirmación
se pueden mostrar los contratos de compraventa debidamente notariados en la
ciudad de Cartagena.
Entonces, los treinta años
posteriores a la independencia las negritudes no experimentarían cambios reales
en su vida, solo hasta 1852 en la republica de la Nueva Granada, José Hilario
López como presidente y con una constitución
liberal se decretó según (Aria, 1994)
Muchos podrían ser los pretextos
para incumplir una promesa, no solo militar, sino también política,
especialmente de quien sería elegido como presidente de la gran Colombia bajo
la expectativa de esperar grandes cambios, que por lo visto solo fueron
políticos, porque el sistema económico colonial prácticamente seria el mismo
que utilizaban los dirigentes de nuestra antigua madre patria. En este orden de
ideas y entendiendo que la historia es una ciencia especulativa, nos atrevemos
a afirmar que esos cambios probablemente no llegaron porque no se podría romper
la estructura agrícola de las haciendas, las cuales estaban concebidas desde una
mano de obra gratuita. Otra posibilidad es que el congreso, quien creo la
constitución política de 1821, argumentó la imposibilidad de la libertad
absoluta debido a que según
Lo anterior permite concluir sin lugar a
dudas que la manumisión de los esclavos llegó mucho tiempo después de lo que la
historia informa y no fue con la independencia política de España.
Un tercer momento nos permite, a partir del
conocimiento de toda esta historia,
reflexionar sobre el menosprecio
hacia la raza negra, tan pura y castiza como blancos, amarillos y sus
mestizajes; que siempre ha existido a nivel universal. Simplemente se
antepusieron intereses económicos sobre la dignidad humana, con intención o sin
ella, y se aplazó el espíritu libertario de todos los que aquí habitaban, por
preservar, tal vez, privilegios de las clases más altas. Es más, la
independencia para Cartagena tuvo un
alto costo, según
Todo lo anteriormente expuesto
nos permite comprender que la libertad era, al parecer, un asunto de privilegio
y no un derecho inalienable y fundamental de todo ser vivo. Ahora, cuando esta
por fin se alcanza y se cumplen las añoranzas de la población afro, surge un
nuevo problema de tipo social y político, muestra del constante desinterés de
la dirigencia política nacional y local: el de la superación económica de esta
población. Doscientos años después, los asentamientos de comunidades negras
siguen siendo económicamente pobres, casi en condiciones de miseria. Sus
viviendas siguen siendo muy similares a las habitadas hacen dos siglos atrás.
Un cuarto momento, es el por qué existen tres Cartagena, esas
que pudimos evidenciar mediante la observación directa. Existen por hechos como
que los barrios periféricos de la ciudad son en su mayoría habitados por
negritudes o sus descendencias combinadas con indios zambos o mulatos. Existen
porque son dichas comunidades quienes siguen padeciendo y sin poder gozar del
disfrute de los muchos bienestares que la vida moderna ofrece. Existen porque
son esos hombres y mujeres a quienes vemos en cada esquina de la ciudad
tratando de vivir, de sobrevivir, ganándose el día a día en lo que popularmente
se conoce como “la guerra del centavo”. Existen porque en los medios de
comunicación solo nos muestran aquella cara amable de la cuidad, complaciente a los sentidos, aquella que
llamamos patrimonio histórica de la humanidad y que contraste tanto con la
percibida por cada uno de quienes asistimos a esta experiencia de campo.
Pareciera entonces que esa simbología está dada exclusivamente para la
Cartagena histórica y la turística, pues la popular, que es mayoritaria, sigue
bajo el sufrimiento, el abandono y la desidia de quienes la administran.
Resulta entonces procedente preguntarnos ¿Es verdaderamente el bicentenario un
hecho histórico para toda una Colombia o solo para una parte de ella?
Bibliografía
Aria, G. Z. (1994). Partidos politicos y
constituciones en colombia. barraanquilla: antillas.
Blanco, R. (2002). el
pensamiento bolivariano y la busqueda del conocimiento. PINTURA.
POLICARPA SALAVARRIETA, sincelejo.
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republica. (1821). constitucion de cucuta. Santafe de Bogota: Banco
popular.
GUTIÉRREZ, I. (1998). El
comercio y mercado de negros esclavos en Cartagena de Indias (1533-1850).
santafe de bogota: universidad de los andes.
Korbel, P. F. (2011). bolivar
y las negritudes. manizales: gama impresores.
Lemaitre, E. (1979). Breve
historia de Cartagena 1501- 1901. bogota: banco de la republica.
Navarrete, M. C. (2005).
Génesis y desarrollo de la esclavitud en colombia siglo XVI yXVII. CALI
COLOMBIA: universidad del valle.
Ramos, J. G. (2010). Historia
de la independencia de colombia revolucion independencias y guerras civiles.
Bogotá: MNR comunicaciones y proyectos editoriales.
Stevenson, h. c. (2011).
cartagena de indias en la independencia. cartagena: banco de la
republica.
Vaquero, L. E. (2011). Historia
de colombia , todo lo que hay que saber. Bogota: punto de lectura.
Victoria, P. (2010). La
otra cara de bolivar. Bogotá: planeta.


Muy bueno, esencial en ciencias sociales
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